Chengdú, la capital de Sichuan, es la ciudad de los pandas: la mayor base de cría del mundo está a media hora del centro. Pero reducirla a eso sería quedarse cortos, porque también es la ciudad de las casas de té, de los callejones antiguos, de la ópera de Sichuan con su cambio de máscaras y de la cocina más picante de China. Y a una hora de tren espera el Buda de Leshan, el buda de piedra más grande del mundo.
Chengdú es la China que va despacio. Después de ver la ciudad entendí por qué los chinos dicen que es el mejor sitio del país para vivir: aquí la vida pasa en una silla de bambú, con un té delante y sin ninguna prisa.
Si vas a estar tres días, aquí tienes mi plan día a día: Chengdú en 3 días.
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1. Base de Investigación y Cría del Panda Gigante
La Base de Pandas de Chengdú es la razón por la que la mayoría venimos a esta ciudad, y no decepciona: es la mayor base de cría del mundo, con decenas de ejemplares en recintos abiertos entre bosques de bambú. Y si vas de julio a septiembre, que es la temporada de nacimientos, con suerte verás crías de pocos meses en la guardería.
El truco es madrugar. Los pandas desayunan de 7:30 a 9:30 y es cuando están activos; a partir del mediodía duermen y lo que se ve son bolas de pelo inmóviles.
La base abre de 7:30 a 18:00, con la última entrada a las 17:00. La entrada cuesta 55 yuanes (unos 7,15 €), de 7 a 18 años se pagan 27 yuanes, y los menores de 7 y los mayores de 60 entran gratis. Es lo único de Chengdú que hay que reservar: las entradas se ponen a la venta con unas dos semanas de antelación como máximo y se agotan, sobre todo el turno de mañana. Puedes comprarlas por la cuenta oficial de WeChat o por Trip.com, que es lo más cómodo sin cuenta bancaria china.
Para llegar, la línea 3 del metro hasta la estación Panda Avenue y desde allí un autobús lanzadera o un taxi corto. La visita suele durar unas 3 horas.

2. Calle de Jinli
La calle de Jinli es la calle antigua más famosa de Chengdú: farolillos rojos, tejados tradicionales, puestos de comida callejera, teterías y tiendas de artesanía. De día es una calle turística más, pero de noche cambia por completo: cuando encienden los farolillos se convierte en una de las estampas más bonitas de la ciudad.
Está pegada al templo de Wuhou, así que lo lógico es visitarlos juntos: el templo por la tarde y Jinli al caer el sol.

3. Templo de Wuhou
El templo de Wuhou está dedicado a Zhuge Liang, el estratega más famoso de la época de los Tres Reinos, y es el templo más importante de China dedicado a ese periodo. De hecho, «Wuhou» no es un lugar: es el título de Zhuge Liang, «marqués de Wu». Fue el primer ministro del reino de Shu y en China es el símbolo de la inteligencia y la lealtad.
Dentro está también la tumba de Liu Bei, su emperador, así que es el único gran templo de China donde se venera juntos a un emperador y a su ministro. Y el templo lleva el nombre del ministro, no el del emperador.
Dentro hay pabellones, estelas históricas y jardines, pero la foto que se hace todo el mundo es la del muro rojo con bambú, un pasillo entre paredes rojas.
Abre de 8:30 a 18:30, con la taquilla cerrando a las 17:30. La entrada cuesta 50 yuanes (unos 6,50 €) y se compra sin problema en taquilla, aunque si prefieres la puedes comprar por adelantado aquí.
Los extranjeros necesitamos el pasaporte físico para entrar, no vale una foto.

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4. Callejones de Kuanzhai
Los callejones de Kuanzhai (Kuanzhai Xiangzi, «el callejón ancho y el estrecho») son tres callejones de la dinastía Qing restaurados en plena ciudad moderna: casas de patio, teterías, restaurantes y tiendas. Es la zona más bonita para pasear sin plan, tomar algo y ver la mezcla de lo antiguo con lo nuevo.
Se llega directo en metro: línea 4, estación Kuanzhai Xiangzi.

5. Parque del Pueblo o People's Park
En el Parque del Pueblo la gente mayor juega a las cartas y al mahjong, hay coros y, en el rincón de los casamenteros, los padres buscan pareja a sus hijos con anuncios en papel. Lo mejor son las casas de té al aire libre. La más famosa es Heming, con más de un siglo de historia, donde puedes probar el servicio tradicional de limpieza de oídos.
La entrada es gratuita y está en la línea 2 del metro, estación People’s Park.

6. Plaza de Tianfu
La plaza de Tianfu es el kilómetro cero de Chengdú, presidida por una de las últimas grandes estatuas de Mao que quedan en China. Más que una visita en sí, es el punto de referencia de la ciudad y su gran nudo de metro: aquí se cruzan las líneas 1 y 2.
Justo al lado está el Museo de Chengdú: es gratis, pero hay que reservar con el pasaporte y cierra los lunes. Si te pilla un día de lluvia (y en Chengdú eso es fácil), calcula un par de horas.

7. Monasterio de Wenshu
El monasterio de Wenshu es el templo budista mejor conservado de Chengdú. Tiene patios con incienso, jardines y una casa de té centenaria.
En el mismo jardín está el Xiangyuan, el restaurante vegetariano del monasterio: cocina budista de templo con los platos de Sichuan en versión sin carne.
La entrada es gratuita y abre de 8:00 a 17:00. Se llega en la línea 1 del metro, estación Wenshu Monastery, a cien metros de la salida K.

8. Templo Daci y Taikoo Li
El templo Daci es un monasterio budista con más de mil años de historia, y hoy está rodeado por Taikoo Li, la zona comercial a cielo abierto más moderna de la ciudad, con arquitectura tradicional reinterpretada, tiendas de lujo y restaurantes. El templo en sí es tranquilo y bonito, pero lo que se te queda es el contraste: sales de un patio con incienso y estás entre escaparates de diseño.
Está en plena Chunxi Road, la calle comercial de Chengdú: metro líneas 2 o 3, estación Chunxi Road.

9. El panda del IFS
En la azotea del centro comercial IFS, junto a Chunxi Road, hay un panda gigante de 15 metros trepando por la fachada del edificio. Se sube gratis a la terraza donde está, y queda a cinco minutos de Taikoo Li, así que puedes ver los dos en la misma tarde. Taikoo Li y el IFS salen también en mi guía de compras en Chengdú, con el resto de centros comerciales de la ciudad.

10. Casa de Du Fu
La casa de Du Fu es un parque-museo dedicado al que muchos consideran el mayor poeta de la historia de China, que vivió aquí en el siglo VIII en una cabaña con techo de paja y escribió en ella más de doscientos poemas. El recinto son jardines, bambú, estanques y pabellones.
La entrada cuesta 50 yuanes (unos 6,50 €) y abre de 9:00 a 18:00 — en julio y agosto amplía de 8:30 a 18:30 — y la taquilla cierra una hora antes. También puedes comprar tus entradas con antelación aquí.
Metro: línea 4, estación Caotang North Road, y un paseo de unos diez minutos.
11. Puente Anshun y el río Jinjiang
El puente Anshun cruza el río Jinjiang cubierto por tejados como los de un templo. De noche, iluminado, deja una de las mejores fotos de Chengdú. La zona de alrededor concentra parte de la vida nocturna de la ciudad, así que es un buen plan para después de cenar: paseo por el río, foto del puente y algo de ambiente.

12. La ópera de Sichuan
No es ópera como la imaginas: es un espectáculo de variedades con marionetas, sombras chinescas, números de fuego y su plato fuerte, el cambio de máscaras (bian lian), en el que el actor cambia de cara en un gesto imposible de seguir. Lo puedes ver aunque no entiendas ni una palabra de chino.
Yo la vi en el Shufeng Yayun, el teatro clásico de Chengdú, en el parque de la Cultura. Hay función cada noche a las 20:00 (en temporada alta añaden otra a las 18:00), el espectáculo dura entre una hora y cuarto y hora y media y conviene llegar media hora antes. Las entradas van desde unos 19 € según el asiento, y también puedes comprarlas con antelación aquí.

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13. Museo de Sanxingdui
En Sanxingdui se descubrieron los restos de una civilización de hace más de 3.000 años que nadie sabía que existía, con unas máscaras de bronce de ojos saltones que no se parecen a nada de lo que hayas visto.
El museo nuevo, abierto en 2023, es espectacular, y casi ningún viajero occidental llega hasta aquí. Eso sí: es un museo de arqueología. Si te gusta la historia, merece la excursión; si los museos no son lo tuyo, sáltatelo sin pena, que con los pandas y Leshan ya tienes viaje.
Está en Guanghan, a unos 40 km: se va en tren de alta velocidad desde Chengdú Este hasta Guanghan Norte y un taxi corto, o en bus directo desde el centro (25 yuanes, una hora y media). La entrada cuesta 72 yuanes (unos 9,35 €) y abre de 8:30 a 18:00, con última entrada a las 17:00.

14. El Buda gigante de Leshan
El Buda de Leshan es el buda de piedra más grande del mundo: 71 metros tallados en un acantilado durante el siglo VIII, en la confluencia de tres ríos. A sus pies se baja por un camino pegado al acantilado (la escalera de las nueve curvas está cerrada desde octubre de 2025), y ahí ves lo grande que es: solo un pie mide más que una habitación.
Cómo ir por tu cuenta, la entrada y los horarios te los cuento en mi guía del Buda de Leshan.
Es la mejor excursión de un día desde Chengdú: el tren de alta velocidad tarda unos 50 minutos y hay más de 50 al día, así que no hace falta tour. La entrada cuesta 80 yuanes (unos 10,40 €) todo el año. Si prefieres verlo entero de frente, hay cruceros por el río por 70 yuanes que dan la mejor perspectiva sin colas.

15. Monte Emei
El monte Emei es una de las cuatro montañas sagradas del budismo chino, con monasterios repartidos por la ladera y la Cima Dorada a más de 3.000 metros, donde un buda dorado de diez caras emerge entre el mar de nubes. A 45 km de Leshan, se puede combinar con el Buda si duermes por la zona.
Necesitas un día entero o dormir allí. Solo el autobús interno hasta Leidongping son casi dos horas, y luego queda el teleférico a la cima. La entrada cuesta 150 yuanes (unos 19,50 €) en temporada alta y 90 en baja, y el teleférico de la Cima Dorada se paga aparte, unos 65 yuanes la subida.

Vídeos de mi viaje a Chengdú
No son guías de viaje; muestro mis días en Chengdú de forma casual, en formato vlog, sin datos históricos y compartiendo momentos del viaje tal como los viví.
