Pekín, con una superficie 16,411 km², alberga monumentos icónicos como la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla China, pero también es conocida por sus calles tradicionales, los hutongs, y templos históricos como el Templo del Cielo. Además, sus mercados y su exquisita gastronomía hacen de Pekín un destino que despierta todos los sentidos.
Pekín fue la primera ciudad de China que visité y marcó el inicio de un viaje inolvidable por Asia. Aunque mi cariño por China no se debe solo a Pekín, siempre recordaré esta ciudad como el lugar donde descubrí por primera vez la riqueza de su cultura y su historia.
La Ciudad Prohibida, ubicada en el corazón de Pekín, es uno de los complejos imperiales mejor conservados y más impresionantes de China. Con una extensión de aproximadamente 720,000 m², está rodeada por los Jardines Imperiales y la Colina de Carbón (Parque Jingshan), desde donde se puede disfrutar de una vista panorámica del recinto. Cada edificio y patio sigue un diseño simbólico que refleja la grandeza de la arquitectura tradicional china.
Durante casi 500 años, la Ciudad Prohibida fue el hogar exclusivo de los emperadores de las dinastías Ming (1420-1644) y Qing (1644-1911). Tras la caída de la dinastía Qing en 1911, el palacio permaneció cerrado al público hasta su apertura en 1925, cuando se transformó en el Museo del Palacio.
Hoy en día, es una de las atracciones turísticas más visitadas del mundo
El horario de visita a la Ciudad Prohibida varía según la temporada. De abril a octubre, está abierta de 8:30 a 17:00, mientras que de noviembre a marzo el horario es de 8:30 a 16:30.
El precio de la entrada básica también cambia según la temporada: de noviembre a marzo, cuesta 40 yuanes (aproximadamente 5,50 €), y de abril a octubre, el precio es de 60 yuanes (aproximadamente 7,80 €).
Es importante tener en cuenta que conseguir las entradas a través de la web oficial puede ser un poco complicado. Solo se pueden comprar con una semana de antelación (las fechas se van abriendo poco a poco), lo que hace que sea fácil quedarse sin entrada si no reservas a tiempo. Por este motivo, decidí reservarlas aquí. Eso sí, esta opción suele ser más cara, pero garantiza el acceso y evita cualquier imprevisto.
La visita a la Ciudad Prohibida suele durar unas 3 horas.
La Plaza de Tiananmen es una de las plazas más grandes del mundo y es famosa tanto por su importancia política como histórica.
Este lugar es especialmente conocido por dos eventos históricos: la proclamación de la República Popular China en 1949 por Mao Zedong, y las protestas de estudiantes y trabajadores en 1989, que dejaron una marca profunda en la historia contemporánea.
En la plaza se encuentra el icónico Mausoleo de Mao Zedong, así como el Monumento a los Héroes del Pueblo, que conmemora a quienes lucharon por la revolución comunista. Un retrato de Mao aún preside la puerta de acceso a la Ciudad Prohibida, colocado en conmemoración de la proclamación de la República.
Cada día, al amanecer y al atardecer, se lleva a cabo el izado y arriado de la bandera de China, sincronizado con la salida y puesta del sol. Es recomendable llegar con anticipación para conseguir un buen sitio, ya que suele atraer a muchas personas.
La Plaza de Tiananmen está situada en el centro de Pekín y es accesible a través de la Línea 1 del metro, con paradas en Tian’anmen Este y Tian’anmen Oeste.
La Gran Muralla China es uno de los símbolos más importantes de la cultura china y una de las Siete Maravillas del Mundo. Aunque no se encuentra en el centro de Pekín, está ubicada a unos 40 km de la ciudad, y es una visita obligada para cualquier viajero.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta colosal estructura comenzó a construirse en el 221 a.C. bajo el mando del general Meng Tien, y fue ampliada durante varias dinastías como una defensa estratégica contra invasiones.
Con miles de kilómetros de longitud, la muralla se extiende desde las montañas de Corea hasta el desierto del Gobi, integrándose perfectamente con el paisaje que la rodea. Aunque fue conocida en Occidente gracias a los relatos de viajeros en el siglo XIII, hoy es uno de los sitios más visitados del mundo.
Las secciones más accesibles desde Pekín son Badaling y Mutianyu. Badaling es la más restaurada y popular, con instalaciones que facilitan la visita. En cambio, Mutianyu ofrece un entorno más tranquilo y menos concurrido, ideal si prefieres una experiencia más relajada. Yo estuve en esta sección y puedo decir que es una gran opción. Además, es posible subir en teleférico y bajar en tobogán, haciendo de la visita una experiencia única.
Se recomienda dedicar al menos medio día para visitar la Gran Muralla China.
Nosotros reservamos esta excursión en la que podíamos elegir cómo subir y bajar por la muralla.
El Templo del Cielo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, es uno de los complejos taoístas más importantes de China. Situado en el sur de Pekín, fue inaugurado en 1420 por el emperador Yongle de la dinastía Ming. Durante siglos, los emperadores de las dinastías Ming y Qing acudían a este lugar para realizar ceremonias en las que pedían buenas cosechas y armonía con el cosmos.
El complejo está formado por tres estructuras principales: la Sala de la Oración por las Buenas Cosechas, con su espectacular diseño circular; la Bóveda Imperial del Cielo, famosa por su muro del eco; y el Altar Circular, que era el centro de los rituales más importantes.
Rodeado por un gran parque, este lugar no solo ofrece un espacio de gran significado espiritual, sino que también es perfecto para disfrutar de la serenidad en medio de la ciudad. El templo fue restaurado entre 2005 y 2006 para los Juegos Olímpicos de 2008, lo que ha permitido mantener su impresionante estado actual.
El Templo del Cielo está abierto todos los días de 8:00 a 18:00.
El precio de la entrada varía según la temporada. En temporada alta, la entrada general cuesta 35 yuanes (aproximadamente 4,40 €). En temporada baja, el precio es de 30 yuanes (aproximadamente 3,75 €).
Las entradas se pueden comprar en la entrada del templo, lo que es práctico si decides visitarlo sin planificación previa.
La visita suele durar unas 2 horas.
El Palacio de Verano fue construido en 1750 durante el reinado del emperador Qianlong de la dinastía Qing como un refugio estival para la familia imperial. El complejo fue restaurado en 1888 bajo la dirección de la emperatriz viuda Cixi, quien es conocida por haber residido aquí durante largos periodos y haber destinado fondos de la marina para su renovación.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, el complejo abarca unas 290 hectáreas y es considerado uno de los mejores ejemplos de la antigua jardinería paisajística china. El diseño del Palacio de Verano se centra en el Lago Kunming, un cuerpo de agua artificial que domina el paisaje, y la Colina de la Longevidad, coronada por la impresionante Torre del Incienso Budista.
Entre las atracciones más destacadas está el Gran Corredor, una pasarela techada decorada con intrincadas pinturas que recorre la orilla del lago y ofrece vistas espectaculares. Este lugar es ideal para pasear y disfrutar de la calma y belleza de los jardines imperiales, lejos del bullicio de la ciudad.
Visitar el Palacio de Verano es una experiencia única para aquellos interesados en la historia, la arquitectura y los paisajes naturales de China.
El horario de visita varía según la temporada. De abril a octubre, está abierto de 6:30 a 18:00, mientras que de noviembre a marzo, el horario es de 7:00 a 17:00.
El precio de la entrada también cambia según la temporada. En temporada baja, la entrada general cuesta 20 yuanes (aproximadamente 2,50 €). En temporada alta, la entrada general es de 30 yuanes (aproximadamente 3,70 €).
La visita suele durar unas 2 horas, pero te aconsejo reservar medio día para explorar el lugar con calma y disfrutar de los jardines y el entorno sin prisas.
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El Antiguo Palacio de Verano, o Yuanmingyuan, está ubicado en el distrito de Haidian, en las afueras de Pekín, cerca del actual Palacio de Verano.
Construido en 1709 durante el reinado del emperador Kangxi, este vasto complejo imperial fue conocido como los «Tres Jardines de Perfecto Brillo» e incluía el Jardín Yuanming, el Jardín Changchun, y el Jardín Wanchun. Con una extensión de 350 hectáreas, de las cuales 140 hectáreas son de agua, el palacio fue un centro cultural y administrativo clave durante más de 150 años de la dinastía Qing.
Este conjunto monumental fue un jardín imperial con más de 100 puntos paisajísticos, diseñado por los emperadores Qing para reflejar no solo su poder, sino también su moralidad y buen gobierno. El nombre «Yuanmingyuan» fue dado por el emperador Kangxi en honor a su hijo, el futuro emperador Yongzheng, cuyo nombre budista incluía «Yuanming». Según Yongzheng, «Yuan» simboliza una moral perfecta, mientras que «Ming» representa un gobierno transparente y justo.
En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, el Antiguo Palacio de Verano fue saqueado y destruido por tropas británicas y francesas. La mayoría de sus estructuras fueron quemadas, y los tesoros que sobrevivieron se dispersaron por más de 40 museos en todo el mundo. Aunque gran parte de su opulencia se perdió, las ruinas actuales, con fragmentos de piedra y restos arquitectónicos tallados, son un símbolo de esta tragedia histórica.
Hoy en día, el Parque de las Ruinas del Antiguo Palacio de Verano, establecido en 1988, permite a los visitantes recorrer lo que fue uno de los más grandes y hermosos palacios imperiales de la historia. Entre sus principales atracciones destacan el Jardín de la Suntuosa Primavera, el Jardín de la Eterna Primavera, y el Jardín de la Perfecta Luminosidad, además del Pabellón de Exhibición de la Historia del Palacio, que conmemora la historia del sitio.
El horario de visita al Antiguo Palacio de Verano varía según la temporada. De enero a mediados de marzo y de octubre a diciembre, el parque está abierto de 7:00 a 19:30. Desde mediados de marzo hasta finales de abril, y de septiembre a mediados de octubre, el horario se extiende hasta las 20:00. Durante los meses más cálidos, de mayo a agosto, el parque permanece abierto hasta las 21:00.
El precio de la entrada es de 10 yuanes (aproximadamente 1,30 euros) por persona, lo que te permitirá recorrer las ruinas, los jardines y el Pabellón de Exhibición de la Historia del Palacio.
Se recomienda dedicar unas 3 horas para explorarlo y disfrutar de sus áreas más emblemáticas.
Los Hutongs son los antiguos callejones tradicionales de Pekín, que datan de la dinastía Yuan (1271-1368). Estas calles albergan las siheyuans, las típicas casas con patio interior y techos de tejas grises, que son parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Uno de los hutongs más fascinantes es Dongxijiaominxiang, ubicado en el distrito de Dongcheng. Con más de un kilómetro de longitud, este callejón combina la arquitectura tradicional china con influencias coloniales europeas. Además de su valor histórico, es conocido por sus restaurantes, cafés, y tiendas de artesanía local.
Otros hutongs que merecen la pena explorar incluyen Yichidajie, famoso por ser el más corto; Lingjing Hutong, conocido por su considerable anchura; y Sanmiaojie Hutong, que es el más antiguo de Pekín.
El Distrito Artístico 798, ubicado en el noreste de Pekín, es un referente del arte contemporáneo en China. Este antiguo complejo industrial, construido en la década de 1950, se ha transformado en un espacio cultural que alberga galerías de arte, estudios de artistas, y tiendas de diseño. Su arquitectura industrial, resultado de la colaboración con arquitectos de Alemania del Este, conserva un estilo único que ha sido adaptado para su nuevo uso artístico.
En el 798 Art Zone, podrás encontrar una mezcla de arte contemporáneo local e internacional, con exposiciones temporales, instalaciones de arte urbano y eventos culturales. El distrito no solo es un lugar de exhibición, sino también un espacio para la experimentación creativa.
Después de recorrer las galerías, puedes relajarte en uno de los cafés y restaurantes que se encuentran en el área, muchos de los cuales están decorados con obras de arte que reflejan el espíritu creativo del lugar.
Para llegar al 798 Art Zone, la opción más fácil es tomar la línea 14 del metro y bajarse en la estación Jiangtai, a pocos minutos a pie del distrito.
La Torre de la Campana y la Torre del Tambor, situadas una frente a la otra, son dos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Originalmente construidas durante la dinastía Yuan y luego reconstruidas en la dinastía Ming, ambas torres servían para marcar el tiempo en la ciudad imperial. La campana de bronce en la Torre de la Campana anunciaba el amanecer, mientras que los 25 tambores de la Torre del Tambor marcaban el atardecer.
Aunque estas torres ya no cumplen esa función, los tambores aún resuenan en demostraciones diarias, que duran unos 15 minutos y se realizan varias veces al día. La campana ha estado en silencio desde 1924, pero sigue siendo una pieza central de la torre.
Una de las leyendas más populares sobre la Torre de la Campana cuenta que el oficial encargado de su construcción no pudo completarla a tiempo, lo que llevó a su hija a sacrificarse en el plomo fundido para ayudar a que la campana se forjara a la perfección, conmoviendo a los dioses.
Además de su valor histórico, las torres ofrecen vistas panorámicas impresionantes de los hutongs cercanos y de la moderna Pekín.
El horario de apertura es de 9:00 a 17:00, y los horarios del espectáculo de tambores son los siguientes: 9:30, 10:30, 11:30, 13:30, 14:30, 15:30 y 16:45. De todas formas, te aconsejo consultar los horarios al llegar, ya que pueden variar.
La entrada combinada para la Torre del Tambor y la Torre de la Campana cuesta 30 CNY (aproximadamente 4 €).
Para llegar, puedes tomar la línea 8 del metro hasta la estación Shichahai.
El Parque Beihai, abierto al público en 1925, es uno de los jardines imperiales más antiguos y bonitos de China. Con una superficie de 69 hectáreas, el parque está dominado por su extenso lago, que ofrece la posibilidad de disfrutar de paseos en barco. Este lugar es ideal para pasar varias horas explorando sus paisajes naturales y arquitectura.
Entre las principales atracciones del parque se encuentra la Pagoda Blanca, una estructura budista de 40 metros de altura que fue construida en 1651 para conmemorar la visita del Dalai Lama. La pagoda se sitúa en la Isla Qiónghuá, en el centro del lago, y ofrece vistas panorámicas impresionantes de todo el parque.
Otro punto de interés es el Muro de los Nueve Dragones, construido en 1902, que presenta relieves de dragones multicolores y es similar al que se encuentra en la Ciudad Prohibida. Además, el Jardín Jingxin, que cubre 4.000 metros cuadrados, es un jardín tradicional que destaca por su belleza paisajística.
En el parque también hay varios templos budistas, como el Templo Yong’an y el Templo Chanfu, que brindan un ambiente espiritual y un toque de historia a la visita.
El Parque Beihai puede ser el plan perfecto para visitar después de ver la Colina de Carbón.
El horario de visita varía según la temporada. De junio a agosto, está abierto de 6:30 a 21:00, mientras que el resto del año el horario es de 6:30 a 20:00.
El precio de la entrada es de 10 yuanes (aproximadamente 1,30 €) para adultos, y de 5 yuanes (aproximadamente 0,60 €) para estudiantes. La entrada a los templos no está incluida en este precio.
Para llegar, puedes tomar la línea 6 del metro y bajarte en la estación Beihai North.
El Templo de los Lamas, o Yonghe Gong, es uno de los templos budistas tibetanos más importantes fuera del Tíbet y un lugar de culto clave en Pekín. Construido en 1744 sobre la base de un antiguo palacio imperial de la dinastía Qing, el templo ha sido durante siglos un importante monasterio lamaísta. Actualmente, alberga a monjes mongoles y sigue siendo un centro espiritual activo.
El complejo destaca por sus techos dorados y su característico aroma a incienso, debido a la gran cantidad de varillas de incienso que los fieles encienden como ofrenda. Dentro del templo, se pueden encontrar varios pabellones conectados entre sí, llenos de reliquias budistas tibetanas y estatuas. El tesoro más impresionante del templo es la enorme estatua de Maitreya, el Buda del Futuro, esculpida en un solo bloque de sándalo de 18 metros de altura.
Justo enfrente del Templo de los Lamas se encuentra el Templo de Confucio, un lugar dedicado al gran filósofo chino. Ambos templos pueden visitarse en la misma mañana, ya que están a poca distancia.
El horario de visita es de 9:00 a 16:00 todos los días, por lo que se recomienda llegar temprano para aprovechar el tiempo.
El precio de la entrada es de 25 yuanes (aproximadamente 3,15 €).
La visita al templo suele durar alrededor de 2 horas.
Para llegar al Templo de los Lamas, coge la línea 2 del metro y baja en la estación Yonghegong (Lama Temple), que te deja a solo unos pasos del complejo.
El Templo de Confucio, ubicado en el distrito de Dongcheng, es el segundo templo más grande dedicado a Confucio en China, después del de su ciudad natal, Qufu. Construido en 1302 durante la dinastía Yuan, fue un importante centro ceremonial donde los funcionarios rendían homenaje al filósofo más influyente de la historia china.
Con una superficie de 22.000 metros cuadrados, el templo tiene una estructura imponente que incluye tres patios y varios edificios de gran valor histórico y cultural. Entre los edificios más importantes del eje central están la Puerta Xianshi, la Puerta Dacheng, el Salón Dacheng y el Templo Chongsheng. Además, en los patios laterales se encuentran el Pabellón de Estelas, que alberga estelas con los nombres de más de 51.000 estudiantes que aprobaron los exámenes imperiales durante las dinastías Yuan, Ming y Qing, convirtiéndose en un valioso recurso para estudiar el antiguo sistema de exámenes de China.
El templo está lleno de monumentos, como el Tambor de Piedra de Qianlong y varias estelas de la dinastía Qing, que se encuentran fuera de la Puerta Dacheng. También destaca el Templo Chongsheng, un espacio independiente en el patio trasero del complejo.
Frente al Templo de Confucio se encuentra el Guozijian, la más alta institución educativa de China durante las dinastías Yuan, Ming y Qing, construida en 1287. Con una superficie de 27.000 metros cuadrados, este sitio era conocido por aceptar tanto estudiantes locales como extranjeros, y ha jugado un papel crucial en la educación y los intercambios culturales de la época. Su edificio principal se ha conservado por más de 700 años, siendo uno de los sitios escolares antiguos más importantes de China.
Para llegar al Templo de Confucio, puedes tomar las líneas 2 y 5 del metro y bajarte en la estación Yonghegong (Lama Temple).
El Mercado de Panjiayuan, también conocido como el Mercado de Antigüedades de Pekín, es el mercado de antigüedades más grande y famoso de China. Con una superficie de 48.500 metros cuadrados, está dividido en seis secciones: puestos callejeros, arquitectura antigua, muebles clásicos, colecciones modernas, esculturas y grabados en piedra, y una zona de restauración.
Fundado en 1992, el mercado cuenta con más de 4.000 tiendas y atrae entre 60.000 y 70.000 visitantes los fines de semana, incluidos numerosos turistas internacionales. Personalidades como Hillary Clinton y otros líderes mundiales han visitado este emblemático lugar.
El Mercado de Panjiayuan es famoso por su amplia gama de antigüedades, artesanías y artículos de colección, que incluyen jade, cerámica, monedas, caligrafía, pinturas tradicionales, y muebles antiguos. También destacan herramientas tradicionales de escritura, máscaras de ópera, objetos religiosos y trajes de diversas etnias, convirtiéndolo en un imperdible tanto para coleccionistas como para quienes buscan recuerdos auténticos de la cultura china.
El horario de visita del Mercado de Panjiayuan varía entre semana y fines de semana. De lunes a viernes, el mercado está abierto de 08:30 a 18:00, mientras que los sábados y domingos abre más temprano, de 04:30 a 18:00.
La entrada al mercado es gratuita.
Se recomienda dedicar al menos 2 a 3 horas para recorrer las diferentes secciones del mercado, que está ubicado en el número 18 de Hua Weili, en el distrito de Chaoyang.
Para llegar al Mercado de Panjiayuan, se puede tomar la línea 10 del metro y bajarse en la estación Panjiayuan.
La Villa Olímpica de Pekín fue el corazón de los Juegos Olímpicos de 2008, donde se reunieron más de 16.000 atletas de todo el mundo. Este espacio alberga algunas de las estructuras más emblemáticas de Pekín, diseñadas específicamente para el evento, y sigue siendo una importante atracción turística.
Una de las construcciones más famosas es el Estadio Nacional de Pekín, conocido como el Nido de Pájaro por su particular diseño de vigas de acero entrelazadas. Con unas dimensiones de 330 metros de largo y 220 metros de ancho, y una altura de 69 metros, el estadio es un ejemplo de arquitectura innovadora y sostenible, utilizando energía solar y un sistema de recolección de agua de lluvia para su riego. Además de ser la sede de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos, el estadio sigue siendo un espacio utilizado para eventos deportivos y culturales.
Otro edificio icónico en la Villa Olímpica es el Centro Acuático Nacional, también conocido como el Cubo de Agua, un lugar diseñado para albergar las competencias de natación, saltos y natación sincronizada. Su forma rectangular y su fachada, que parece un cubo gigante de burbujas, lo convierte en uno de los edificios más impresionantes de la zona.
La Antorcha Olímpica, una estructura gigante que acogió la Llama Olímpica durante los Juegos, también es un símbolo destacado del recinto.
La Villa Olímpica es especialmente impresionante al anochecer, cuando las luces transforman el Nido de Pájaro, el Cubo de Agua, y las demás construcciones en un espectáculo visual único.
Para llegar a la Villa Olímpica y al Estadio Nacional, puedes utilizar la línea 8 del metro y bajarte en las estaciones Olympic Sports Center o Olympic Park.
Wangfujing es una de las calles comerciales más famosas de Pekín, situada en el corazón de la ciudad. Esta animada calle peatonal está repleta de centros comerciales y tiendas de marcas internacionales. Además de ser un excelente lugar para ir de compras, Wangfujing es conocida por su famoso Mercado Nocturno, ubicado en una de sus callejuelas, donde se pueden encontrar algunos de los aperitivos más peculiares y exóticos de la ciudad, entre los que se encuentran las brochetas de estrellas de mar, caballitos de mar, escorpiones, y arañas, entre otros. Estos aperitivos exóticos, aunque no son parte de la dieta cotidiana china, son un atractivo turístico que muchos visitantes se atreven a probar. Para aquellos que prefieren algo más tradicional, también se pueden disfrutar platos como brochetas de carne, dumplings, y noodles.
Incluso si el mercado no está operativo, como fue mi caso, Wangfujing sigue siendo una calle que vale la pena visitar.
El mercado comienza su actividad a partir de las 18:00.
Ubicado en una calle lateral de Wangfujing Street, el mercado es fácilmente accesible desde la estación de metro Wangfujing en la línea 1.
El Mercado de la Seda es uno de los centros comerciales más famosos de Pekín, conocido por su amplia variedad de productos y su popularidad entre los turistas. Ubicado en el distrito de Chaoyang, este mercado moderno es una evolución de la histórica Calle de la Seda, que alguna vez fue una vía comercial importante para la venta de textiles, especialmente seda.
El mercado cuenta con varias plantas donde se pueden encontrar productos como ropa, bolsos, zapatos, artículos de cuero, y, como su nombre indica, una gran variedad de productos de seda. La gente frecuenta este lugar no solo para comprar ropa hecha de seda, sino también para adquirir prendas de marca y otros artículos a precios negociables. Es común que los compradores regateen con los vendedores, lo que forma parte de la experiencia del mercado.
El Mercado de la Seda es conocido por vender desde imitaciones de marcas de lujo hasta productos auténticos a precios competitivos. Es un lugar ideal para aquellos que buscan productos de moda, accesorios, souvenirs, y artículos tradicionales chinos, como la seda y la caligrafía. Sin embargo, la calidad de los productos puede variar, por lo que es importante estar atentos y negociar con los vendedores.
Además de la gran oferta de moda, el mercado también cuenta con tiendas que venden joyería, relojes, y artesanías tradicionales.
El Mercado de la Seda es fácilmente accesible, ya que está ubicado cerca de la estación de metro Yong’anli de la línea 1.
El Mercado de las Perlas, también conocido como el Mercado Hongqiao o «puente rojo», es uno de los mercados más emblemáticos de Pekín. Inaugurado en 1979 como un mercado callejero con pequeños puestos, ha evolucionado hasta convertirse en un moderno centro de compras.
Reconocido como el «primer mercado de perlas de Pekín», las perlas de agua dulce y salada son su principal atracción. Sin embargo, también se pueden encontrar una gran variedad de productos, como ropa de seda, bolsos, carteras, productos de jade, juegos de té, zapatos, y dispositivos electrónicos.
El mercado ha pasado por varias renovaciones que lo han modernizado sin perder su esencia. Uno de sus grandes atractivos es la posibilidad de regatear con los vendedores, lo que permite a los compradores obtener productos a precios accesibles.
Ubicado cerca del Templo del Cielo, el Mercado de las Perlas es una parada ideal para combinar con tu visita a este icónico sitio turístico. Para llegar, toma la línea 5 del metro y bájate en la estación Tiantandongmen.
El Parque Jingshan, conocido como la Colina del Carbón, es un jardín imperial ubicado al norte de la Ciudad Prohibida. Este parque cuenta con una colina artificial creada con la tierra extraída durante la construcción de los fosos del palacio. Desde aquí, puedes disfrutar de una vista panorámica de la Ciudad Prohibida.
Originalmente reservado para uso exclusivo de la familia imperial, el parque abrió sus puertas al público en 1928 y, desde entonces, es un lugar icónico para quienes buscan combinar historia y vistas panorámicas. En la cima de la colina se encuentra el Pabellón Wancheng Ting, desde donde se aprecia una vista espectacular de la Ciudad Prohibida, especialmente al atardecer.
En la base de la colina, se encuentra un lugar histórico marcado como el sitio donde el último emperador de la dinastía Ming se quitó la vida, marcando un dramático capítulo en la historia de China.
GuoMao es el corazón distrito financiero y comercial de Pekín, conocido por sus imponentes rascacielos y su moderna infraestructura. En esta zona se encuentran numerosos centros comerciales de lujo, hoteles internacionales y restaurantes de alta gama.
Uno de los edificios más emblemáticos de Guomao es la sede de la Televisión Central de China (CCTV Headquarters), un icono de la arquitectura contemporánea diseñado por los renombrados arquitectos Rem Koolhaas y Ole Scheeren. Su distintiva forma de «anillo torcido» o «calzador» lo ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del skyline de Pekín.
Si deseas disfrutar de una vista impresionante del CCTV Headquarters y de los alrededores de Guomao, puedes subir gratis a la planta superior del China World Trade Center, desde donde tendrás una panorámica del distrito financiero.
ShiChaHai es una pintoresca área que rodea los lagos de Houhai, Qianhai, y Xihai. Este barrio está lleno de encanto histórico con sus hutongs y siheyuans (casas tradicionales con patios). Durante el día, se puede disfrutar de paseos en barca por los lagos o explorar las calles y sus mercados. Por la noche, el área cobra vida con restaurantes, bares y música en vivo, siendo un lugar perfecto para relajarse después de un día de exploración.
Las Tumbas de la Dinastía Ming, situadas a unos 50 km al norte de Pekín, son el lugar de descanso de 13 emperadores de la dinastía Ming. Estas tumbas son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y representan uno de los complejos funerarios mejor conservados de China.
Rodeadas por montañas, las tumbas ofrecen un impresionante entorno natural y son un testimonio del poder y la riqueza de los emperadores Ming. La más visitada es la tumba de Dingling, famosa por su acceso a las cámaras subterráneas.
El horario de visita es de 9:00 a 21:00 todos los días.
El precio de la entrada es de 35 yuanes (aproximadamente 4,40 €).
La visita suele durar alrededor de 3 horas.
Pekín es una ciudad fascinante, llena de historia y contrastes, y uno de los destinos que más me ha impresionado. A lo largo de este artículo, he compartido los lugares imprescindibles que no te puedes perder en tu visita. Sin embargo, hay muchos más rincones por descubrir que hacen de esta ciudad un lugar único. Si quieres seguir explorando Pekín, te invito a ver mi video en YouTube y revisar los stories destacados de mi viaje en Instagram. ¡Estoy segura de que Pekín te cautivará tanto como a mí!
No son guías de viaje; muestro mis días en Pekín de forma casual, en formato vlog, sin datos históricos y compartiendo momentos del viaje tal como los viví.