Shanghái es una de las ciudades más modernas del mundo y también uno de los mejores sitios de China para ir de compras. En un mismo día puedes empezar por la mañana en avenidas llenas de marcas de lujo, perderte al mediodía por los callejones de la antigua Concesión Francesa buscando arte local, encargar un abrigo a medida por la tarde y terminar cenando xiaolongbao (小笼包, los dumplings al vapor rellenos de caldo, el plato más famoso de la ciudad) en un mercado callejero.
He hecho esta guía porque Shanghái es enorme y tener tantas opciones puede agobiar. He ordenado los sitios por zonas para que puedas organizar tus rutas, porque cada barrio es muy distinto. Aquí tienes los mejores sitios para comprar y mis consejos para que le saques todo el partido al viaje.
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Ir a Holafly con mi códigoNanjing Road
Nanjing Road (南京路, «calle de Nanjing») es la gran calle comercial de Shanghái. Hay neones por todas partes, pantallas gigantes, música y gente paseando a cualquier hora. Aquí están las tiendas más grandes de las marcas internacionales al lado de comercios con un siglo de historia.
Se divide en dos partes, Nanjing East Road (el tramo este) y Nanjing West Road (el oeste), y cada una es muy distinta. Si de verdad vas a ir de compras, dedícale una tarde, porque es enorme y vas a querer entrar en todo. En el tramo peatonal hay un trenecito turístico (lo llaman 铛铛车, dangdangche, por el ruido de su campana) que va de Xizang Road a Henan Road por 10 yuanes por persona (unos 1,30 €). Viene muy bien si llevas muchas bolsas.
Nanjing East Road
Si lo tuyo es la moda y las tiendas grandes, Nanjing East Road (南京东路) es tu sitio. Es como la Gran Vía, pero a una escala enorme. Aquí están las tiendas insignia de marcas como Zara, Nike, Adidas o LEGO, que tiene dentro una Perla de Oriente (la torre de la televisión de Shanghái) de 9 metros y la propia Nanjing Road hechas con piezas. A mí esta calle me recordó mucho a Wangfujing, en Pekín. Yo entré en la tienda de Pop Mart, la de los muñecos coleccionables, y en el Miniso gigante, con varias plantas de peluches, cajas sorpresa y figuras.
Mi recomendación es que entres a curiosear, aunque sean las mismas marcas que tienes en casa: algunas estrenan aquí cosas antes que en ningún otro sitio (en el Miniso gigante han salido a la venta colecciones por primera vez en el mundo), y por dentro son una locura. Intenta ir entre semana, por la mañana o a primera hora de la tarde, porque el fin de semana hay tanta gente que agobia.

Recuerdos de comida y dulces tradicionales
Además de ropa, Nanjing East Road es el mejor sitio para comprar dulces y productos típicos sin dar vueltas.
- Shanghai First Foodhall (上海市第一食品商店, Shanghai Diyi Shipin Shangdian, «primera tienda de alimentación de Shanghái»): no te la saltes. Está en el 720 de Nanjing East Road, en el edificio de los antiguos grandes almacenes Sun Sun, que abrieron en 1926. Es donde va la gente de Shanghái a comprar dulces chinos, té, snacks y pasteles.
- Qué comprar: los caramelos White Rabbit (大白兔, Dabaitu, «gran conejo blanco»), unos caramelos de leche muy famosos en Shanghái que vienen envueltos en un papel de arroz que se come. Tienen su propio mostrador en la planta de la calle y son el regalo perfecto (y baratísimo) para tus amigos.
La planta de la calle es un caos, pero si subes, la cosa se relaja muchísimo. En la planta de la calle (en China es la 1F) están los mostradores de dulces, té, frutos secos y pasteles, y arriba hay restaurantes y tiendas más tranquilas donde puedes elegir los regalos sin agobios.
Centros comerciales de lujo (Nanjing West Road)
Si cruzas People's Square (人民广场, la Plaza del Pueblo) y sigues hacia el oeste, todo cambia. En Nanjing West Road (南京西路) ya no hay gangas: es la calle del lujo. Aquí están centros comerciales como Plaza 66 (恒隆广场, en el 1266 de Nanjing West Road) o HKRI Taikoo Hui (兴业太古汇, en el 789), con las marcas de lujo más exclusivas.
Aunque no vayas a comprar nada, merece la pena pasear por aquí al atardecer. Los escaparates llaman mucho la atención y es el sitio perfecto para ver cómo viste la gente de Shanghái y por dónde va la moda en Asia.
La Starbucks Reserve Roastery
Para terminar el día de compras en el oeste, ve a la Starbucks Reserve Roastery (星巴克臻选上海烘焙工坊), dentro de HKRI Taikoo Hui. No es una cafetería normal: tiene unos 2.700 metros cuadrados en dos plantas y, cuando abrió en diciembre de 2017, era la Starbucks más grande del mundo. Abre hasta las 23:00.
En el centro tiene una cuba de cobre gigante de dos plantas de alto, cubierta de más de mil sellos chinos, un techo de madera hecho con 10.000 piezas hexagonales y barras enormes donde hacen catas de café y de té, y donde sirven incluso bebidas con alcohol. Es un buen sitio para sentarte a descansar las piernas, repasar las compras del día y hacerte fotos. Te va a encantar.
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Huaihai Road y Xintiandi
Si buscas unas compras más tranquilas que en Nanjing Road, esta zona te va a gustar. Huaihai Road (淮海路) fue la Avenue Joffre de la antigua Concesión Francesa y llegaron a llamarla «los Campos Elíseos de Oriente». Hoy tiene grandes centros comerciales, como IAPM o K11, entre plátanos de sombra y fachadas antiguas.

IAPM: compras hasta medianoche
IAPM (环贸iapm) está en el 999 de Huaihai Middle Road y abrió en 2013. Lo que lo hace distinto es que está pensado para comprar de noche: mientras en casi todo el mundo las tiendas cierran pronto, aquí el centro abre de 10:00 a medianoche.
Tiene las grandes marcas de lujo (Prada abrió aquí una tienda de dos plantas), pero también marcas más asequibles, tiendas de diseño y de belleza.
Si te entra hambre mientras paseas, baja al sótano. Ahí está city'super, un supermercado gourmet donde comprar productos importados de toda Asia: tés, chocolates de matcha y snacks japoneses y coreanos que difícilmente verás en España. Si te gusta la comida, aquí vas a ser muy feliz. La otra opción es subir: en la 6F tienes un restaurante con estrella Michelin, Da Dong (大董).
Xintiandi
A unos pasos de Huaihai Road está Xintiandi (新天地, «nuevo cielo y tierra»), una zona peatonal que se hizo restaurando las casas shikumen (石库门, «puerta enmarcada en piedra»), las casas de ladrillo gris con portal de piedra típicas del Shanghái antiguo. Por fuera, sus callejuelas te transportan a los años 20, pero por dentro muchas son de diseño moderno.
Es el sitio perfecto si quieres alejarte de las cadenas de moda rápida. Aquí hay diseño independiente, ropa de diseñadores locales, perfumerías de nicho, tiendas de cosmética y tiendas de coleccionables, ideales si buscas algún recuerdo kawaii («mono», en japonés).
Quédate hasta que se haga de noche. Los edificios antiguos se iluminan y la zona se llena de bares con terraza y música en directo. A mí esta zona me encanta: son tiendas de lujo y restaurantes caros, pero me encanta cómo está decorada y el ambiente que tiene. Yo fui de noche y parecía Navidad.
Toda esta zona está dentro de lo que fue la antigua Concesión Francesa (el barrio que administró Francia entre 1849 y 1943). Lo ideal es que pases la mañana por las calles con árboles de la Concesión, la tarde de tiendas entre Huaihai Road y Xintiandi, y te quedes a cenar por aquí.
Tianzifang
Tianzifang (田子坊) es el sitio de Shanghái para comprar cosas hechas por artistas locales. Es un laberinto de callejones estrechos donde todavía vive gente (verás ropa tendida en los balcones y cables cruzando por encima) y que se ha llenado de tiendas, talleres y galerías. Está en el 210 de Taikang Road (泰康路210弄): se llega con la línea 9 del metro, estación Dapuqiao, salida 1. Los callejones no cierran y las tiendas abren más o menos de 10:00 a 22:00. Pasear por aquí es un respiro después de tanto rascacielos.
A diferencia de los centros comerciales de Nanjing Road o del lujo de Huaihai Road, aquí todo es pequeño. Las casas antiguas se han convertido en tiendas y talleres diminutos.
En vez de marcas globales, aquí encontrarás estudios de artistas locales, galerías de ilustración, talleres de marroquinería, joyería alternativa y artesanía moderna inspirada en técnicas chinas clásicas.

Recuerdos y compras vintage
Es el sitio perfecto para huir del típico imán de nevera. Aquí puedes comprar juegos de té de cerámica, abanicos de seda pintados a mano y reproducciones de carteles antiguos de las «chicas del calendario» (月份牌, yuefenpai), los anuncios ilustrados con mujeres elegantes del Shanghái de los años 20 y 30. Son baratos, ocupan poco en la maleta y quedan genial enmarcados.
También hay tiendecitas de perfumes sólidos y de jabones artesanales, y puestos con las clásicas cremas Shanghai Lady (上海女人, una marca de estética retro que imita los cosméticos del Shanghái de los años 30) en latas redondas de estilo antiguo. Son un regalo perfecto y barato para tus amigas.
Mi mayor recomendación es que guardes el móvil y recorras Tianzifang sin prisa. Los callejones son un laberinto, así que lo mejor es dejarte llevar. Asómate a los patios escondidos y entra en las tiendas: en algunas te atiende el propio artista o diseñador, y llevarte una pieza sabiendo quién la ha hecho le da otro valor a la compra.
En otros mercados de China el regateo es casi una batalla, pero aquí es distinto. En las tiendas de arte y diseño los precios suelen ser fijos o admiten un regateo muy suave. Si compras varias piezas en la misma tienda, puedes preguntar con una sonrisa si te hacen un pequeño descuento.
Comprar cansa, así que cuando necesites parar, siéntate en alguna de las terrazas pequeñas que hay en las esquinas o en las azoteas de los callejones. Pide un té de jazmín o un café de especialidad, prueba algún dulce de la calle y mira a la gente pasar.
Recomendación: los callejones de Tianzifang son muy estrechos y a partir de las 3 o 4 de la tarde se llenan de gente. Si quieres pasear con calma, mirar los escaparates y hacer las mejores fotos, ve a media mañana, mejor entre semana: tendrás el barrio casi para ti.
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South Bund Fabric Market
Si alguna vez has querido tener un sastre o copiar ese abrigo carísimo que viste en una revista, este sitio te va a encantar. El South Bund Fabric Market (南外滩轻纺面料市场, «mercado de tejidos del Bund sur», la parte sur del paseo junto al río) está en el 399 de Lujiabang Road y abre todos los días de 9:00 a 18:00. Es un edificio de tres plantas con unos 285 puestos de sastres, costureras y telas de todos los colores. Encargar ropa aquí es una experiencia muy de Shanghái.
Ropa hecha a tu medida
Aquí puedes hacerte casi cualquier prenda que tengas en la cabeza. Los sastres chinos tienen fama de rápidos y precisos. ¿Quieres un traje de tres piezas con forro de seda? Lo tienes. ¿Te has enamorado de un abrigo de cachemir de diseñador y tienes la foto en el móvil? Enséñasela y te lo hacen a tu medida. Incluso si tienes unos pantalones, una camisa o un vestido que te sienta de maravilla pero ya está gastado, llévalo en la maleta: te hacen una copia exacta en la tela y el color que elijas.
Es el mejor sitio para encargar un qipao (旗袍, el vestido tradicional chino, ajustado y de cuello alto). Puedes elegir sedas naturales, desde bordados de dragones hasta colores lisos más modernos, que te pondrás también en España.
Cómo funciona, paso a paso
Hacerte ropa a medida aquí lleva su tiempo, así que ve los primeros días del viaje para dar margen a los sastres:
- Explora y compara: pasea por los puestos sin prisa, toca las telas y mira los modelos que tienen colgados. No te quedes en la planta de la calle: sube también a la 2F y la 3F y compara precios por el mismo trabajo.
- Diseño, tela y medidas: cuando elijas puesto, enseña tus fotos, elige la tela en sus catálogos y deja que te tomen medidas. No te cortes en pedir el largo exacto o el cuello que quieres.
- Las pruebas: en unos 3 a 7 días tendrás la ropa lista (si tienes prisa, algunos la tienen al día siguiente), y el proceso tiene que incluir una o dos pruebas. No te lleves la prenda sin probártela bien en el probador del puesto. Si algo tira o sobra, te lo ajustan en el momento.
Fíjate mucho en los forros, las cremalleras y, sobre todo, los botones. A veces, para abaratar un abrigo de lana precioso, le ponen botones de plástico baratos que lo estropean. Si no te convencen, pregunta en el propio mercado dónde venden botones, compra unos botones de nácar, metal o madera por muy poco dinero y pídele a tu sastre que te cosa esos. La prenda cambia por completo.
Recomendación: como en otros mercados de Shanghái, el primer precio siempre se puede negociar. Regatea con una sonrisa, compara en un par de puestos (muchos tienen telas parecidas) y cierra el precio antes de dejar la señal: lo normal es dejar una parte por adelantado y pagar el resto al recoger la prenda.
AP Plaza
No podía faltar en una guía de compras de China un mercado de imitaciones. En 2006 Shanghái cerró el más famoso, el de Xiangyang Road, y muchos de sus vendedores se mudaron a AP Plaza (亚太新阳服饰礼品市场, Yatai Xinyang Fushi Lipin Shichang, «mercado de ropa y regalos Asia-Pacífico Xinyang»), que sigue abierto y es uno de los más grandes. Está bajo tierra, dentro de la estación de metro Shanghai Science and Technology Museum (línea 2), así que llegar es muy fácil. La mayoría de los puestos abren de 10:00 a 20:00.
Nada más pasar los tornos del metro te encuentras un laberinto de pasillos con cientos de tiendecitas. ¿Qué venden? De todo: bolsos, zapatillas, maletas (muy útiles si te has pasado comprando y necesitas otra para la vuelta), relojes, gafas de sol, fundas de móvil y electrónica.
Si buscas imitaciones de más «calidad», muchos vendedores te enseñan un catálogo en el móvil o te invitan a pasar a una trastienda escondida detrás de estanterías falsas. Parece de película de espías, pero en este mercado es lo normal. Curiosea y pásalo bien, pero compra solo para ti: las normas europeas de aduanas no se aplican a las imitaciones que llevas en la maleta para uso personal, pero si vuelves con varias iguales pueden pensar que son para vender y quitártelas. Y en algunos países, como Francia, están prohibidas aunque sea una sola.
Cómo regatear
Pasear por aquí no es lo más relajante ni lo más glamuroso del viaje, pero es muy divertido si te gusta negociar. Aquí se regatea todo. El primer precio que el vendedor te enseñe en su calculadora estará muy inflado: a veces te piden 800 yuanes (unos 107 €) por algo que vale 100 (unos 13 €).
Recomendación: empieza ofreciendo entre un 10 y un 20 % de lo que te piden. Tómatelo como un juego: sonríe todo el rato, mantente firme y sé muy amable, que el sentido del humor abre muchas puertas. Si no llegáis a un precio que te parezca justo, di «no, gracias», date la vuelta y empieza a andar despacio. Muchas veces es la señal para que salgan detrás de ti o te griten que aceptan tu precio.
Shanghái es una ciudad enorme y organizar los días por zonas te ahorra tiempo (y los pies), pero date permiso para salirte del plan. Como digo en mi vlog de Shanghái, hay que salirse un poco de los imprescindibles, fijarte en lo que hace la gente de Shanghái y perderse un poco.
Entra en ese centro comercial que brilla a lo lejos, métete por ese callejón que huele a té y a dumplings recién hechos o entra en esa tienda de diseño que no tenías apuntada.
Muchas veces la mejor compra no está en la lista que llevas en el móvil: te la encuentras en el sitio en el que entraste por curiosidad.
Vídeos de mi viaje a Shanghái
No son guías de viaje; muestro mis días en Shanghái de forma casual, en formato vlog, sin datos históricos y compartiendo momentos del viaje tal como los viví.
